Un calefactor ruso en un Black Friday a la española

Vaya por delante que me gusta el negro. La ropa negra me hace tipín. Me gustan Black is Black y Man in Black (incluso la versión de Loquillo). Si me hubiera encontrado una tarjeta black, me la hubiera fundido, fijo. Y también me gustan los viernes. Eso de que los jueves son los nuevos viernes me repatea, el viernes siempre tendrá un encanto inalienable. El problema viene cuando los juntamos.

Los viernes negros no me van tanto. Ni los de los cracks de la bolsa, ni los de comprar porque sí. Ya veo que es una cosa personal, porque la gente a mi alrededor, desde el presentador de las noticias hasta la vecina del bajo, se vuelve loca hablando de este día, con una expectación digna de sus primeras noches de Reyes…

Es sabido que los españoles otra cosa no, pero lo que sean fiestas… Bueno, aunque no sean fiesta de verdad, como esta.

Y que lo que venga “de fuera”, sobre todo si vienen de América, nos priva; en menos de diez años estamos todos celebrando Acción de Gracias, sea lo que sea. Al tiempo.

¿Un calefactor ruso? Si se lo cuentas a los abuelos…

Aunque no lo parezca, no tengo nada en contra de la sociedad consumista que nos ha tocado mantener, ni de la hegemonía cultural made in USA. Simplemente hoy, cuando me he sentado a escribir sobre nuestro calefactor (porque este blog va de eso), me ha hecho gracia; un poster calefactor ruso (al menos en origen) vendido en España de promoción por una costumbre estadounidense.

Y eso que ya debería estar habituado a estos irónicos giros del destino que llamamos globalización, pero me siguen fascinando. Gastar dinero, así en general, no era en España cosa de pasárselo bien hasta hace unas pocas décadas, al contrario, era para pensárselo. La tecnología postsoviética de origen espacial (sí, en serio) tampoco figuraba en nuestra lista de la compra hasta hace poco.

Y hoy, míranos, alumnos aventajados de las tradiciones capitalista americana y científica rusa, lo mejor de cada casa, y sin darnos pisto.

Parece que los viejos e irreconciliables enemigos de hace unas

décadas y sus buques insignia hayan quedado en la vieja piel de toro, pero esta vez para echarse unas cañas con unas aceitunitas, en plan buen rollo.

El viernes negro a la española

En realidad, me estoy dando cuenta de que aquí esta mezcla toma una nueva personalidad. Se va de compras, sí, pero se aprovecha para alternar o se integra en la tradicional tarde de tapeo hispánico. Y para más inri, hacemos lo que nos da la gana. Convertimos el viernes negro de marras en un fin de semana larguito, de hasta cinco días, de rebajas a todo trapo.

En cuanto al calefactor de pared ruso(se llama Novomir500, que se me olvidaba), más de lo mismo.

Logo-retina2Si alguien sabe de cosas del frío, serán los rusos, digo yo. Pues aquí este sistema de calefacción eléctrica tan sencillo y eficiente nos viene perfecto para caldear las  habitaciones donde más vida hacemos y reducir nuestro gasto en calefacción. Un poco de picardía. Ahí sí reconozco a mi estirpe.

 

2018-11-22T22:33:30+00:00 22 noviembre 2018|

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