A día de hoy, el plástico se ha convertido en sinónimo de contaminación ambiental. Y con razón; las noticias sobre los volúmenes de desechos plásticos, sobre islas de plástico y sobre sus efectos en el medio ambiente mundial son simplemente espeluznantes. Y, sin embargo, el plástico tiene un lado positivo.

No se trata de jugar al abogado del diablo, ni de cuadrar el círculo. No se trata de ignorar el problema, ni mucho menos. La idea es, simplemente, señalar que el plástico tiene un buen número de usos positivos, y que hay un amplio margen de mejora a través de la innovación.

En este texto os resumimos cómo y cuándo apareció el plástico, os mostramos algunos usos positivos del mismo (sistema de calefacción ecológico incluido) y os damos algunas pistas de cómo la ciencia está intentando resolver el problema.

El origen y el problema

La creación del primer polímero sintético estable (la baquelita de Baekeland en 1909) es el punto de partida de la Era del Plástico. Químicamente, se trata de polímeros normalmente extraídos de derivados del petróleo. Su plasticidad y su bajo coste están en la base de su enorme número de aplicaciones y de su éxito comercial.

Sin duda, los plásticos han sido muy útiles para la humanidad, que ha sabido darle numerosos usos, algunos realmente fundamentales, y otros que nos han hecho la vida mucho más fácil. Hasta fechas relativamente recientes nadie se preocupó demasiado por el coste en términos de contaminación ambiental…

El problema principal está, como casi siempre, en la sobreexplotación y la dependencia. En aras de abaratar procesos (no miramos a nadie) se sacrifica no sólo el equilibrio ambiental planetario, sino el bienestar y la salud del género humano a largo plazo. El reciclado es tan sólo un parche a un problema mayor.

Hacia un uso sostenible del plástico

Hoy, más concienciados que nunca al respecto, estamos al tanto de que “otro plástico es posible”. Existen plásticos biodegradables (el PHA y el PLA son los más prometedores), y en 2018 la Universidad Estatal de Colorado ha presentado un posible sustituto con un ciclo de vida totalmente renovable. Si son comercialmente viables o no, esa es la cuestión…

 

Por otra parte, esto no impide que hagamos un uso más racional del plástico. Fuera de discusión está una reducción del consumo del llamado plástico de un solo uso. Pero también se trata de hacer una lectura equilibrada de su uso; si el plástico nos sirve para minimizar nuestra huella ecológica global, bienvenido sea.

 

Es el caso de Novomir500, un sistema de calefacción ecológico elaborado principalmente con plástico.

 

La eficiencia energética es el gran caballo de batalla de nuestro tiempo, y en ese sentido el empleo de materiales plásticos es ecológicamente asumible si nos ayudan a reducir nuestro impacto en términos de ahorro energético. Un plástico de larga duración que a la larga minimiza el impacto ambiental producido por otros sistemas de calefacción altamente contaminantes.