Llega el frío y con él las ganas de quedarnos en casa. O, más bien, las ganas de sentir nuestro hogar más cálido y acogedor que nunca. Hay al menos dos formas de conseguirlo: la literal (que haya más calor en casa) y la figurada (que nuestra casa transmita calidez). Nuestro calefactor decorativo trabaja en ambas direcciones.

Además, con la Navidad llamando a nuestra puerta, todo encaja a la perfección. Un accesorio que aporta calidez al hogar porta consigo un mensaje inconfundible de afecto, y se convierte en un regalo idóneo. Estas son algunas ideas para que tu hogar sea tan dulce como siempre has querido.

Alfombras… en vertical

Las alfombras ayudan a vestir un suelo, a convertir espacios amplios y desangelados en lugares confortables y recogidos. Pero no podemos olvidarnos de las paredes. No solamente por cuestiones de temperatura, también de decoración.

Las cortinas espesas y con volumen son un acierto seguro; ver el invierno por la ventana con una cortina al lado es otra cosa. Pero no te quedes ahí: puedes apostar por los tapices, desde los más tradicionales a base de damiselas y querubines hasta las versiones más contemporáneas.

Iluminación que ofrezca serenidad

Habrás oído hablar de eso de la luz fría, ¿verdad? Tiene que ver con el color que percibe el ojo humano ante cualquier tipo de luz; si es amarilla, anaranjada o dorada es cuando la consideramos cálida. La perfecta para leer un libro en un sofá, la que da una chimenea, la de las bombillas incandescentes de siempre…

Pero no te estamos diciendo que recurras a esas viejas bombillas tan poco eficientes energéticamente hablando. En la iluminación LED, busca una temperatura de color entre 2800 y 3500 K. Y si quieres apoyarte en unas velas para generar ambientes, mejor que mejor.

Póster calefactor eléctrico

¿Qué tal si hacemos que nuestro hogar se vuelva más cálido literalmente hablando? La temperatura tiene, evidentemente, mucho que ver con la sensación de bienestar que tenemos en un recinto cerrado. Si podemos calentar una habitación barato sin sacrificar en decoración, mejor que mejor.

Con un calefactor decorativo matas dos pájaros de un tiro; la temperatura de la habitación sube unos pocos grados, y su diseño lo convierte en una pieza de decoración más, pasando desapercibido como calefacción. La diversidad de diseños te permitirá dar con el que mejor encaje en un entorno determinado.

¡Más madera!

Lo natural es siempre más cálido. Será porque apela a nuestro yo más primitivo, pero fibras como el algodón, mamparas de papel o la cerámica rústica ayudan a generar ambientes agradables en los que nos sentimos bien acogidos. La madera está a la cabeza de estos materiales.

 

Nos referimos, por descontado, a muebles y elementos decorativos, pero también a elementos como los zócalos o los suelos. Hoy encontramos gran cantidad de opciones con maderas tratadas para mejorar su impermeabilidad y aguantar mejor el traqueteo del uso diario. Y desde que se inventaron los suelos laminados, la instalación ya no es un problema.