Los que pasáis de vez en cuando por nuestro blog estaréis al tanto de que hay algunos temas que nos encantan. El ahorro de energía, la practicidad de los accesorios y la protección del medio ambiente son algunos de ellos. El bienestar animal, también. Los que tenemos animales en casa (o que, por la razón que sea, convivimos con ellos de otras maneras) sabemos que los seres humanos difícilmente podemos compararnos a ellos en cuanto a dar y recibir amor de forma incondicional se refiere.

Pero no por ello dejamos de intentarlo, ¿verdad? Pasa como con los hijos: todos queremos lo mejor para ellos (aunque a veces no estemos muy seguros de lo que es). Y, como con los hijos de nuevo, a veces caemos en un exceso que, de forma indirecta, no les beneficia nada, ni a ellos ni a nadie.

No por tener más se está mejor

En realidad, las necesidades básicas de un animal de compañía, como de cualquier otro ser vivo, son pocas y relativamente fáciles de cubrir: alimento, abrigo, refugio, la atención sanitaria indispensable, cierto ejercicio y un poco de cariño.

Pero la sobreabundancia hace estragos, y con frecuencia caemos en el exceso de comprar para nuestras mascotas por el mero hecho de comprar; son productos o servicios no sólo innecesarios, sino que, sin duda, a ellos ni les van ni les vienen.

Si tienes a tu mascota en tu lista de regalos navideños o le has comprado una tarta personalizada para su cumpleaños, deberían empezar a saltar las alarmas. Y no te equivoques, no es inocuo: el consumo innecesario es perjudicial para todos. También para ellos. Quienes, por cierto, no saben lo que es un regalo o una tarta.

Lo esencial es su bienestar

Con todo esto no queremos decir que no debes tratar bien a tus animales, ¡al contrario! Lo que queremos decir es que tratarlos bien no pasa por comprarles un montón de cosas que no necesitan, sino por procurar que su vida sea lo más agradable posible. En buena medida, pasar tiempo contigo es lo más importante. En cuanto a su espacio, tal vez esto sea innecesario (en la frontera con lo ridículo), y una caseta con materiales reciclados que no requiera un gasto absurdo de recursos naturales y un sistema efectivo de calefacción para mascotas sea más adecuada.

Y vestirlos de formas estrambóticas para exhibirlos en las redes sociales dice muy poco de nosotros; y no somos los únicos que lo pensamos.

Esto se trata de amor y compañía, ¿no?

Resumiendo, si conseguimos dar a nuestras mascotas la alimentación, la higiene, el cobijo, el ejercicio y el afecto adecuados ya habremos hecho bastante. El bienestar animal (como el humano, aunque a veces no lo parezca) no depende de tener más o menos cosas, ni de que sean especialmente caras o de que lleven una marca encima.