¡Ahí no se toca, niño! La seguridad infantil en el hogar

La cuestión de la seguridad de los niños en el hogar es fundamental para cualquier padre, en especial en relación con la electricidad.

Quién no ha visto a un niño avanzar como hipnotizado, el dedito en alto, hacia un enchufe. O mordisqueando cables, o meneando temerariamente la lámpara de la mesita, como diciendo “a ver qué pasa”. Si eres padre (y si no, también) se te ponen los pelos de punta; pero nada comparado con cómo se le pondrían a la criaturita…

Frivolidades aparte, la seguridad infantil en casa es una de los principales caballos de batalla de cualquier padre. Curiosos por naturaleza, los niños parecen dotados de una habilidad innata para encontrar las deficiencias de seguridad de nuestra casa; serían unos inspectores implacables. Lástima que tengan tendencia a experimentar en carne propia.

 riesgo y medidas

Escaleras truculentas, alfombras traicioneras, esquinas malignas, cajones voraces, electrodomésticos tentadores… ¿Conoces los principales peligros y cómo afrontarlos? No te agobies, con un poco de vigilancia activa y unas cuantas precauciones elementales podrás hacer de tu hogar un lugar mucho más seguro para los tuyos.

Localiza los riesgos y minimízalos

Lo primero es identificar cuáles son los principales peligros: caídas y golpes están a la orden del día, seguidos de quemaduras e ingesta de piezas y productos tóxicos. La lista de elementos potencialmente peligrosos en una casa sería tan larga que no acabaríamos nunca… Así que tendrás que estar ojo avizor para reconocer cada situación de riesgo y aplicar las medidas para neutralizarlo.

Básicamente hay dos grandes caminos para ello:

  • Por un lado está la llamada “seguridad pasiva”, del que todos estos elementos son una buena muestra. Supone dejar las cosas más o menos “como están” usando elementos físicos para incrementar la seguridad. Tienen el inconveniente de dificultar la usabilidad también a los adultos.
  • Por otro, la concienciación progresiva del niño. O sea, tras ver la conducta peligrosa, explicarle por qué no queremos que la repita (de manera adecuada a su edad, claro). El problema es que es trabajoso y requiere mayor vigilancia.

Opta por electrodomésticos seguros

Una sabia combinación de ambas vías es lo más adecuado, y podemos verlo con un ejemplo: el riesgo eléctrico.

  • Cuando los niños son demasiado pequeños para entender el riesgo que corren (metiendo los dedos en un enchufe, por ejemplo), no queda otra opción que eliminarlo (tapándolo, en este caso).
  • Habrás oído eso de “la ocasión hace al ladrón”. Pues eso. No pongas a su alcance los elementos que puedan ser peligrosos o que estén en mal estado (esa dichosa lámpara de la abuela…).
  • Sustituye elementos peligrosos por otros más seguros. El caso de los calefactores eléctricos es uno de los más evidentes (este que cuelga fuera de su alcance es más seguro que aquel con resistencias a su altura).
  • Comienza a instruir a los niños en seguridad desde pequeños; aunque al principio te parezca tiempo perdido, verás cómo da unos frutos sorprendentes. Insiste y repite con toda tu paciencia…

Es imposible garantizar totalmente la seguridad de nuestros hijos en casa, como fuera de ella. Ni falta que hace. Pero como ves, adoptando ciertas medidas básicas y eligiendo bien nuestros muebles y electrodomésticos habremos dado un paso de gigantes.

2018-11-16T16:47:52+00:00 15 noviembre 2018|

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